
En un apartamento privado del barrio de Chamberí, en Madrid, Ignacio Goitia intervino el pasillo con papel pintado artístico de gran formato, trasladando su universo pictórico al día a día de un hogar. Una pieza a medida donde la arquitectura y las escenas goitiescas convierten un espacio de paso en una obra habitable.

Leku —«el lugar» en euskera— abrió en el Rubell Museum de Miami, en el barrio de Allapattah, a pocas manzanas del Biscayne Boulevard, coincidiendo con Art Basel. Un proyecto de alta cocina vasca impulsado por Alejandro Muguerza (Le Basque Catering & Productions) junto a un equipo de referencia, con los fogones al mando del chef Mikel Goikolea. Ignacio Goitia viste el espacio con su lenguaje pictórico, llevando el universo goitiesco al corazón de la escena gastronómica y artística de Miami.

La Sala Rekalde de Bilbao acogió una retrospectiva de treinta años de trabajo de Ignacio Goitia, del 25 de octubre de 2019 al 26 de enero de 2020. Un recorrido completo por su obra pictórica, desde las primeras jirafas hasta los salones y las grandes arquitecturas del poder, seleccionando las piezas más características de cada serie y de cada periodo. El propio artista dirigió el montaje —sin comisario— recuperando incluso obras que había perdido la pista, para reunir de nuevo el conjunto de su trayectoria. Sobre esos fondos monumentales se repiten los temas que le preocupan: la inmigración, la igualdad, el respeto, la globalización; siempre desde el contraste entre el espacio que se representa y los personajes que lo habitan.

Para la Biblioteca Nacional de España, Ignacio Goitia firmó el diseño museográfico y la dirección artística de «Palabras de viajeros», una intervención que transformó las salas en un recorrido por la Roma clásica reinterpretada desde su lenguaje. Columnas, muros pompeyanos y escenografías monumentales dialogaron con los fondos de la institución, convirtiendo el espacio expositivo en una obra habitable donde el visitante atravesaba la arquitectura del poder poblada por el imaginario goitiesco.

La intervención de Ignacio Goitia para el Restaurante Goicolea es un claro ejemplo de cómo su lenguaje artístico puede adaptarse a diferentes espacios, escalas y usos, creando ambientes únicos y diferenciados que mantienen, a la vez, una identidad común.
Partiendo de la Boiserie Casetón, base de muchos de sus diseños de papel pintado personalizado, Goitia desarrolla distintas variaciones para cada sala, modificando composiciones, proporciones y elementos en función de su tamaño, ubicación y luz. El resultado es una coherente sucesión de ambientes con personalidad propia, unidos por un mismo lenguaje visual.
Los papeles pintados, diseñados y realizados íntegramente a medida, trasladan su universo artístico al restaurante, donde arquitecturas monumentales, figuras del Grand Tour y referencias al folclore vasco conviven con la cocina vasco-francesa. Así, pintura, arquitectura y gastronomía comparten un mismo universo visual, convirtiendo el espacio en una verdadera obra de arte habitable.