Uno de mis trabajos más apasionantes de los últimos años ha sido concebir y pintar el gran lienzo que preside el techo del comedor del Château Le Fresne, en el Valle del Loira, Francia.
Se trata de un proyecto creado a medida, una obra única que condensa y traduce en pintura la historia de la familia de Flore de Brantes, actual propietaria del château.




